El surgimiento de COVID.19 ha trastocado no solo nuestro ritmo de vida diaria, nuestras costumbres y nuestros niveles de bienestar sino todo el sistema de valores con el que nuestra civilización se ha venido desenvolviendo al menos en el último siglo. 

Como factor de dificultad adicional, a la fecha, la incertidumbre no cesa. Cada día llegan, de todo el mundo, nuevas noticias, nuevos hallazgos, pero no todos son de avance en la solución y a veces ni siquiera en la comprensión cabal del problema. 

Reunirnos es parte de nuestra naturaleza humana, pero para nosotros es nuestra actividad esencial, motivador profesional, nuestra vocación, modo y forma de vida. En las reuniones que nosotros producimos se dan, además, los más valiosos intercambios sociales y humanos, académicos e intelectuales, comerciales y de negocios. No exageramos cuando hablamos de que el mundo evoluciona de la mano de las reuniones. 

Por lo anterior es momento de cerrar filas y hacer, cada quien, nuestra parte de acuerdo a nuestras posibilidades y en el ámbito de nuestras competencias para operar eventos presenciales dentro de esta nueva normalidad en dos tiempos: la temporal en la que debemos construir y seguir protocolos que reduzcan el riesgos de contagios y sus afectaciones resultantes y la permanente donde, una vez encontrada y distribuida la cura, volveremos a disfrutar de las condiciones de antes pero, estoy seguro, con una mentalidad evolucionada. 

Agradecemos los comentarios y aportaciones que, hasta el día de hoy, nos han hecho llegar las asociaciones nacionales de nuestra industria para la elaboración de este manual de recomendaciones, así como otras muchas lecturas de documentos de asociaciones internacionales en la materia, organismos e instituciones públicas y privadas. 

El presente es un documento vivo pues aún hay muchas cosas por descubrir, experimentar y trabajar. Estaremos siempre abiertos a seguir alimentándonos con nuevos conceptos, recomendaciones y hallazgos.